El parto ( II parte )
Llegaron las palabras mágicas “ Ha dilatado los 10 centímetros… venga vamos a empujar”, fueron los peores minutos de toda mi vida, empujaba y empujaba con aquella ginecóloga animándome a ello y mi hija no quería salir, los dolores continuaban y tenía que empujar al mismo tiempo que tenía la contracción, fue horrible, tras unos minutos con un sufrimiento indescriptible me comunicaron que no empujara más que la niña no salía, había que hacer una cesárea.
El mundo se me vino abajo, más de 15 horas de parto para acabar en cesárea… mi marido estaba muy asustado, mi familia estaría pensando en que estaría pasando y yo solo podía concentrarme en respirar porque no me quedaban fuerzas para nada más, “pobrecita, esta agotada” decían a mi alrededor, después solo recuerdo verme en quirófano porque tengo lagunas en la memoria de ciertos momentos por el agotamiento aunque sé que pasé por delante de mi madre, de la familia de mi marido y de él porque me lo han contado.
Antes de entrar rogué que me pusieran anestesia ya que aunque la anestesista decía que no podía ser yo tenía unos dolores horribles, me pusieron un refuerzo de la epidural que no sirvió para nada porque el primer pinchazo no estaba bien puesto, así que al comentar que seguía teniendo dolores en quirófano me volvieron a pinchar y justo en ese momento todo mi dolor desapareció, no podía mover las piernas y me habían atado los brazos pero ya no sentía nada de cintura para abajo… me entraron nauseas y estuve mareada un rato, los enfermeros me dijeron que no me preocupara que era normal pero me obsesioné al no poder moverme y eso me hizo estar muy angustiada toda la intervención, me dediqué a cantar la canción que le he cantado a mi niña en todo el embarazo para olvidarme de todo lo que estaba pasando y durante algunos momentos lo conseguí.
Tuvieron que moverme de la cama a la mesa de quirófano entre varias personas ya que me pidieron que lo hiciera yo sola y comprobaron por ellos mismos que no podía ni mover los dedos de los pies, yo ya no estaba allí, estaba mi cuerpo pero mis fuerzas, mi alma y toda la ilusión con la que había bajado a aquella sala habían desaparecido; solo recuerdo el frío de la mesa de quirófano, en cierto modo lo agradecí, necesitaba sentir que estaba viva aún y que podía sentir algo más y no solo dolor.
Minutos después recuerdo como unos ojos negros como el azabache asomaban por encima de la tela verde de quirófano y una voz dulce decía “ esta es tu hija, menudas pestañas tiene”… acto seguido me desvanecí, dejé caer la cabeza en la mesa y olvide por un momento que estaba allí, dejé pasar el tiempo, solo quería salir de aquel lugar de una vez por todas; cuando estaba apunto de dormirme de lo cansada que estaba una voz dulce me quitó los tubitos de la nariz y me acercó a mi hija para que le diera un beso, fue un momento precioso, fue muy dulce tener aquella carita pegada a mi y saber que pasara lo que pasara en aquella sala ella estaba fuera y estaba bien.
Besitos nostalgicos.


12 Comments:
No me explico por qué en algunos hospitales se empeñan en hacer que la experiencia del parto sea lo más horrible posible: atada a la camilla, la mesa del quirófano fría... Cuando deberían esforzarse en hacer que la experiencia del parto fuese lo más bonita posible, digo yo.
Mereció la pena seguro.
Disfruta de tu hija.
Un besazo a las dos
Lo único que consuela, con esta historia :-p es que tienes a tu princesita. Eres una campeona, nena!
y en aquel momento todo valió la pena?
... como me recuerda a mi parto... el m´´io fue de riñones, es decir, que cuando me decían "empuja" yo tenía ganas de encogerme y sujetarme los riñones, que parecía que me iban a explotar...
Madre mía... lo que costó... pero vale la pena, te lo digo después de 11 años!!! jajaja!!!
Un besazooooo!!!
Que exito!
Es impresionante como luchamos desde el momento de nacer!
Muchas bendiciones para tu nena y tu hogar!
****cHau****
Aunq el sufrimiento sea mucho, lo importante es el final, tenerla en tus brazos te quita todos los dolores no???
Saludos desde el Inframundo.
Un hijo luego te da más dolores y disgustos que un parto y mira te lo digo yo que no soy madre...; pero como hija dios dios, pubreta de mi mami :D
Dale besotes brujos a la niña de mi parte.
A ti te los dejo ya y dobles!
Se me ha puesto la sangre de pie... madre mía que descripción y que miedo.. que valiente... Ahora, te toca toda una vida de valentía.. enhorabuena guapa!!!
Enhorabuena a las dos por tan tremendo esfuerzo.
Besos
Pobrecita, debiste pasarlo fatal.... Eso es lo que me da miedo de tener hijos, el parto, tiene que ser como un infierno...
aunque supongo que cuando ves a tu hija y ya la tienes en brazos, el dolor desaparece y sólo existe felicidad no?
:) Lo importante es que ya la tienes ahí, y que esta sana :D
Muah
Como me has recodardo mi ultima Navidad cunado Lita llego a mis brazos, casi casi has explicado mi historia cesarea incluido. Yo no pude ver como Lita nacia, aunque si pude ver como su cabeza empujaba pero no queria salir.
Mi amada dice que va a formar una asociación contigo de las perjudicadas por la epidural por que tampoco le funciono y tampoco la creian al principio.
Pero después de todo esto el premio merce la pena, no?
No sè que decir... Creo que a tantos kilometros de distancia hemos vivido algo muy parecido...
Mi hija ha nacido ya, tiene 11 días. Leer lo que te pasó me hace recordar exactamente cómo fué mi situación. Igual a ti, sufrí dolores durante 10 horas, me interné en la clínica y por más que el médico ayudaba nunca pude llegar a dilatar más que 5 cm. La bebe empezó a sufrir y tuvieron que intervenirme quirurgicamente de inmediato. Gracias a Dios, todo salió bien y ahora disfruto de mi pequeña.
Felicidades Jessika, en verdad, que comprendo todo lo que pasaste y mucho más lo que puedes sentir ahora que ya tienes a tu hija.
Espero pronto nos puedas platicar sobre tu vida con tu pequeña.
Un abrazo desde México.
Publicar un comentario en la entrada
<< Home