Me encantaría poder sentarme delante de mi marido y contarle un par de cosas pero… no lo hago… no quiere hablarme y no quiere que hablemos porque dice que no vale para nada pero yo he llegado a mi limite… ya no puedo más… hoy lo escribo porque necesito soltarlo, mañana no sé lo que haré…
Hay muchas cosas que me gustaría decirte y no me atrevo, por miedo a tu reacción, por miedo a que esto se acabe y mi hija se crié en una familia de padres separados, por temor a que dejes de hablarme una vez más… lo cierto es que ayer no quisiste hablar conmigo porque dices que me muestras donde me equivoco y yo como defensa solo hago atacarte y decirte lo que tú no haces, la cuestión no es que me defienda la cuestión es que me equivoqué verdaderamente yo y fue desde el principio, desde el día que nos casamos… me equivoqué no poniendo unas normas en la convivencia y no haciéndote saber que soy tu mujer, tu amiga, tu amante pero en ningún caso tu madre; hago la cena, recojo y limpio la casa ( no limpio todos los días eso es cierto por falta de tiempo y por cansancio pero, si la dejo recogida todas las noches), te plancho tu ropa, pongo la lavadora, la secadora, doy de merendar y cenar a tu hija, la ducho, la visto, la duermo, me levanto todos los días a las 7 de la mañana, dejo a la cría en casa de tus padres, le doy su desayuno y me voy a trabajar… ¿ dónde está tu parte de colaboración en este matrimonio ¿?... tú te levantas, te vas al bar y te tomas tu café leyendo el periódico, vuelves a casa, te conectas a internet o ves una película, luego vas a casa de tu madre y comes, te echas la siesta, vuelves a casa y te ves otra película, te pongo la cena en la mesa y te la recojo ( últimamente estas llevando la bandeja a la cocina ) y a las diez de la noche cuando yo sigo limpiando y recogiendo la casa te ves otra película; cuando trabajas es cierto que te levantas y trabajas, pero ojo solo media jornada o mañana o tarde y el ritmo es el mismo solo que te vas a trabajar, ahora llevas dos semanas de baja y no vas a trabajar pero tampoco ayudas en casa, quizás deberías plantearte que esto no puede seguir así.
Tu enfado de ayer viene porque una amiga me comentó que su hijo no relacionaba a nadie con las tareas cotidianas porque lo hacían entre varios y yo le dije que mi hija si relacionaba a su madre a la hora de dormir y cuando llegaba del trabajo solo quería estar conmigo pero que el resto de la mañana estaban sus titas y su abuela para atenderla… ¿? Y su padre ¿¿¿?- preguntó ella … y yo te miré pero no pronuncié palabra, tú tampoco… pero tu enfado fue evidente, ¿? Por qué no contestaste tú ¿? Porque realmente tu hija no te relaciona con nada porque no me echas una mano en nada, no la has cambiado ni una sola vez de pañal, bueno si un par de veces cuando nació; no le has dado ni un solo biberón, no la has bañado ni una sola vez, no la has acostado nunca, jamás te has quedado con ella a solas para que yo pudiera ir a hacer algo sola, la levanto todas las mañanas a las siete para llevársela a tu madre porque te da miedo quedarte con ella y tu te quedas durmiendo… ¿? Que podría contestar yo a la preguntad e esa chica ¿? … supongo que nada por eso opté por el silencio pero si tan claro lo tienes como para retirarme la palabra y decirme que te deje en mal lugar, tenías que contestado tú a la pregunta, quizás debas preguntarte porque no contestaste tú no porque no lo hice yo.
Ahora mi madre está ingresada en el hospital y tuve que ir a verla contigo y con la cría y encima te quejas de los virus que allí habían y me pusiste tan nerviosa que tuvimos que irnos y dejé allí sola a mi madre, ¿? Por qué no te quedaste con la niña mientras yo atendía a mi madre ¿? … por la tarde te la dejé durmiendo y fui a ver a mi madre otra vez y me volví corriendo para que no se despertara y no te agobiaras y ni me miraste a la cara… es mi madre y también quiero atenderla a ella pero si no me echas una mano no puedo llevarlo todo, y no solo eso necesito una mano en todo lo demás, necesito que disfrutes de mi, de tu hija, de nuestro matrimonio y este no es el camino, tú estás en una habitación porque estas todo el día fumando y nosotras en otra, a veces solo nos vemos a la hora de cenar y eso que vivimos y estamos en la misma casa… yo he llegado a un punto en el que ya no lo entiendo, ya no puedo asumirlo más y yo tendré que cambiar muchas cosas pero tú debes cambiarlas casi todas en relación tareas de la casa y tu hija y tu mujer… si no ponemos de nuestra parte esto se acabará tarde o temprano y yo no quiero eso, no me casé para divorciarme, no tuve una hija para no compartirla, tenemos que cambiar y si aún queda algo de amor entre nosotros debemos usarlo para cambiar todo esto porque sinceramente ya no me quedan fuerzas para luchar por nada y no hablándome no me ayudas, no nos ayudamos y dejaremos que esto pase y sea un grano más en esa montaña que al final si no hacemos algo se derrumbará.
Quiero que sepas que aún te quiero…
Un besito tembloroso.
Etiquetas: Un granito más... la montaña ya se tambalea